
Cinco millones de niños afectados por el terremoto de México
Por desgracia, los desastres naturales son imparables e imposibles de predecir. Ciudades enteras que viven en armonía y cuya tranquilidad se ve asegurada, de repente, reciben un trágico azote en el que las víctimas se van contando por miles. Familias enteras que ya no volverán a su vida anterior, teniendo que empezar desde cero, sin más ayuda que su esperanza y fuerza de voluntad, quedando desamparados a merced de la generosidad del resto del mundo.