
Es normal que cuanto más cerca del parto nos encontremos, más temores, dudas, preguntas y miedos nos afecten. ¿Irá todo bien? ¿Será parto natural? ¿Y si me tienen que hacer cesárea? ¿Tendrán que utilizar fórceps? ¿Será rápido? ¿Cómo será mi bebé? ¿Me harán la episiotomía? ¿Tendrán que darme muchos puntos?. Vamos, tengo más miedo que la prota de Scream
Mi marido no deja de tocarme la tripa, darle besitos y pensar en la ropa que le va a comprar a nuestro bebé cuando nazca. Yo estoy encantada de tanto interés (incluso, ha pintado la habitación y está buscando una lámpara y unas cortinas a juego), y no hace nada más que decirme que tenemos que practicar las respiraciones para cuando llegue el momento.