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Terremotos con niños, ¿y después qué?
Parecía que nunca iba a parar, pero un minuto después de empezar (uno de los minutos más largos de tu vida), la tierra frenó y el suelo parece que se estabilizó. Aún pendula alguna lámpara y el cristal de la cocina tiene una raja. Ahora ¿qué hago?, te preguntas. Tus hijos te miran desde debajo de la mesa. No han sufrido daños, pero se nota el miedo en sus ojos y tú sabes que el peligro aún no ha pasado, no del todo.