
Poesía infantil: El niño y la luna
Precisamente esta es una buena semana para volver a colocar en nuestras estanterías imaginarias, sobre la mesa llena de libros y magdalenas o colgando de las cortinas como estrellas mágicas, a la, a veces olvidada, poesía. Y es que no debemos olvidar que todo cuanto nos rodea está lleno de elementos fantásticos con los que poder evocar un buen poema. Sólo se trata de mirar la vida con otros ojos, quizás con los de aquellos niños que fuimos y que, seguro, aún intenta vivir en nuestro corazón.