
Poema para embarazadas: José Pedroni
Durante el tiempo de embarazo nos sentimos especialmente vulnerables y sensibles. Por ello la poesía viene a ayudarnos a ahondar en ese sentimiento, a veces contradictorio, que nos llena el corazón.
Durante el tiempo de embarazo nos sentimos especialmente vulnerables y sensibles. Por ello la poesía viene a ayudarnos a ahondar en ese sentimiento, a veces contradictorio, que nos llena el corazón.
El amor que se siente en momentos tan íntimos y maravillosos como es el de la maternidad, es muy difícil de expresar con palabras. Sin embargo los poetas son capaces de llegar hasta él con sus hermosos giros en el lenguaje.
¡Qué complicado resulta, a veces, encontrar las palabras para definir aquello que nos hace emocionarnos! La vida está llena de pequeños o grandes momentos con los que llenar de luz y sentimientos el calendario. Gestos que nos convierten en seres frágiles capaces de emocionarse con esos acontecimientos que cruzan nuestro día a día. Sólo aquellos que han sido tocados por la varita mágica de la poesía, son capaces de encontrar esas palabras justas, necesarias y exactas, que ponen voz a lo más hondo de nuestro corazón.
Tener un hijo es una de las experiencias más maravillosas que pueden ocurrir en la vida de un ser humano. Pensar que nuestro cuerpo puede ser el habitáculo perfecto en el que se desarrolle otro ser, es casi un milagro que la naturaleza nos ofrece día a día. Para aquellas mujeres que, además, se dedican al mundo del arte en cualquier de sus vertientes, resulta mucho más mágico ese espacio en el que, durante nueve meses, sabes que dentro de ti se está desarrollando una nueva vida. Por eso, difícilmente, una puede negarse a tal embrujo.
Decía el gran poeta Gabriel Celaya que "la poesía es un arma cargada de futuro", y así lo es si somos capaces de hacérsela llegar a nuestros niños. Más allá de querer enseñarles las técnicas y enrevesados textos de los clásicos, o ese tipo de versificación purista y hermética que les llega a aburrir, es ofrecérsela como un juego, como una canción llena de palabras que, en sí mismas, mantienen un divertido y pegadizo ritmo. Porque la poesía no tiene que ser, en ningún caso, una materia aburrida.
Cuando estamos embarazadas nuestras emociones viajan un tanto alocadas. Del mismo modo que estamos eufóricas y expectantes ante la llegada de nuestro bebé, de repente, nos sentimos temerosas, tristes o cansadas. Es como si todos los sentimientos viajaran en una montaña rusa que no termina de situarse en un punto equilibrado. Es normal. Por eso también lo es que las palabras nos lleguen de igual forma: a veces hiriendo y otras amando.
Si hay algo verdaderamente complicado en la vida es educar a otro ser humano, mucho más cuando esa educación va dirigida a nuestros hijos, esos seres maravillosos que han nacido del amor y que nunca dejan de estar vinculados a nuestro corazón, por muchos años que pasen. En esa tarea, que a veces resulta ingrata, los padres, a menudo, parece que nos perdemos. ¿Hasta dónde darles libertad? ¿En qué punto frenar sus impulsos? ¿Cuándo admitir que son independientes y mayores?
Si encontramos un tema universal en el mundo de la poesía ese es, sin duda, el amor. Pero el amor no es sólo aquel que sentimos y expresamos hacia nuestra pareja, el amor se refleja más allá de ese hermético vínculo para convertirse en una forma de vivir y disfrutar nuestra existencia. Pero si hablamos de el amor que se considera más puro ese es, sin lugar a dudas, el que se siente hacia los hijos.
La imaginación infantil es infinita, así que debemos ofrecerles buenos estímulos que logren sacar de su interior lo mejor de sí mismos. Cada gesto cotidiano, que sucede en nuestro día a día, puede estar repleto de magníficas razones para llevarlos hasta extremos más divertidos y creativos. Y uno de esos vehículos que podemos utilizar es la poesía. Existen muchísimos poemas escritos para los niños con los que, además de divertirse, van a entender algunos de esos "misterios cotidianos" que suceden a nuestro alrededor.
La poesía es, sin duda, una de las artes literarias que más gusta a los niños. Contarles historias con una rima marcada consigue que las palabras le envuelvan consiguiendo un efecto muy parecido al de la música, dejándose llevar y permitiendo que esa nueva historia que nos ofrecen los versos, se conviertan en un nuevo paraíso con el que abrir su mente y corazón hacia nuevas experiencias.