
Poema: La araña y el pollo
Desde bien pequeños nuestros niños aprenden a distinguir nuestras indicaciones o conversaciones a partir del tono con el que nos expresamos. De este modo no es lo mismo cuando le reprendemos que si le estamos dedicando el mejor de los piropos. Nuestra voz cambia, se adulza o endurece según el fin que queramos expresar, aun sin conocer el significado de las palabras nuestro bebé va a tener una reacción inmediata, así llorará ante nuestro enfado o reirá a carcajadas con nuestras palabras de cariño.