
A partir de los seis meses de edad, más o menos, nuestro bebé va a ir incorporando nuevos alimentos a su dieta. Según nos lo vaya indicando el pediatra, tendremos que ir complementando sus tomas de leche con otros alimentos. Es ese momento cuando ya podemos ir introduciendo los purés y cremas a su dieta, primero de fruta y, poco a poco, de otros nutrientes. Es entonces cuando aparecen en nuestra vida los potitos.
No hay mejor zumo para un bebé, niño o adulto que el recién exprimido. Cuando nuestros hijos son muy pequeñitos ponemos mucho empeño en dárselos caseros, pero tienen un problema, no se pueden conservar porque pierden las vitaminas. Por eso casi todos recurrimos en algún momento a los zumos envasados. En el caso de los bebés, varias marcas de alimentación infantil tienen en el mercado. Las etiquetas en estos casos son fáciles de leer y se puede comprobar cuanta fruta o azúcar llevan.
Se acercan fechas en las que ya tenemos que ir pensado en escribir nuestra carta a Papá Noel o a los Reyes Magos y aunque nuestro bebé todavía no está en disposición de elegir por el mismo, algo que agradeceremos más adelante, sí debemos buscar un hueco en la mágica misiva para pedirle algún juguete con el que empezar a estimular sus incipientes sentidos.