La Navidad ha terminado y los pequeños están de nuevo en el colegio pero yo sigo dándole vueltas a la Cabalgata del día 5. Como ya comenté tengo que hacer un gran esfuerzo para ir, no me gustan las multitudes y menos la mala educación y ambas cosas sobran en este evento navideño. Como cada año, fuimos con tiempo, encontré un sitio donde mi niña no se ahogara y donde poder levantarla y dejarla en el suelo a ratitos (mamá está fuerte, pero son muchos kilos durante dos horas). Aguantamos los codazos, empujones y demás de quien llega tarde y quiere ponerse en primera fila. También disfrutamos con los niños de alrededor, la ilusión y los nervios compartidos, y como no, la lista de peticiones a los Reyes.
Seguir leyendo