
La amistad es un importante pilar en el desarrollo y evolución del adolescente. Sin embargo, en esta etapa también puede experimentar la presión del grupo o el deseo de agradar a los demás. Por ello, uno de los temas que puede preocuparte como padre es que tu hijo esté en contacto con alguien que no actúa como una buena influencia. ¿Cuáles son las características de los buenos amigos en la adolescencia?
La amistad es una experiencia positiva y natural que impulsa el potencial interno en las distintas fases de la vida. Las amistades en la vida adulta pueden elegirse desde una etapa de la existencia que está marcada por el aprendizaje previo, la experiencia, el autoconocimiento... Sin embargo, los niños tejen sus propios vínculos de forma gradual a través del juego, la rutina y la interacción en un entorno de pertenencia. ¿Qué factores refuerzan la creación de las primeras amistades?
La alegría por el nacimiento de un bebé puede expresarse a través del deseo de conocerle. Sin embargo, se trata de un encuentro muy especial. Por ello, es recomendable planificar dicho momento para evitar fallos habituales. En Uno más en la Familia presentamos una selección de errores a evitar al visitar a un recién nacido.
Existen diferentes experiencias que forman parte del universo de la amistad en la infancia y la adolescencia. Por mucho tiempo que los niños pasan en contacto con sus amigos en el colegio o en otras actividades, en ocasiones, surgen lazos más cercanos que se enriquecen con una gran variedad de planes.
Hacer amigos nuevos en la infancia o la adolescencia puede ser un desafío complejo para algunos niños o adolescentes si durante el proceso se encuentran con grupos de iguales que, sin embargo, son muy cerrados. Es decir, el número de integrantes está perfectamente definido y la pandilla no se muestra receptiva ante la posibilidad de ampliar el grupo con la incorporación de nuevas personas. ¿Cuáles son las principales características de los grupos cerrados?
El juego no solo puede expresarse y desarrollarse de forma individual, sino que también promueve el encuentro y la relación social. Por ello, aunque los juegos en el hogar reúnen a la familia alrededor de experiencias compartidas, el contacto con el grupo de iguales es clave durante la infancia. Por ejemplo, el niño va creando un círculo de confianza con algunos de sus compañeros de clase, vecinos del barrio o amigos con los que se encuentra en la plaza del pueblo de sus abuelos cada fin de semana.
Los amigos de la infancia se convierten en una referencia constante por el lugar que ocupan en la historia vital del ser humano. Aportan un viaje emocional que conecta con la infancia. En consecuencia, los primeros vínculos afectivos potencian el desarrollo de las habilidades sociales.
Un hogar formado por una familia con hijos también puede convertirse en espacio de bienvenida para otras personas. Por ejemplo, tras la vuelta al cole, es positivo que el niño tome la iniciativa de invitar a sus amigos a jugar en casa (aunque sea de vez en cuando). Te damos cinco razones para propiciar esa circunstancia.
La reflexión sobre lo que implica la amistad en la vida del ser humano puede poner en perspectiva cómo evoluciona este ingrediente en cada una de las etapas. La infancia, como ocurre en tantas otras experiencias, es ese periodo vital en el que se contextualiza el nacimiento de los primeros vínculos. ¿Pero cuáles son los rasgos y características que definen la amistad en este contexto temporal?