Antes de tener un hijo, reflexiona sobre tu responsabilidad

Hay muchos factores que pueden influir en la decisión de tener un hijo. Sin embargo, más allá del deseo concreto que produce la vivencia de la paternidad, cuando se desea desde hace tiempo, existe un término que adquiere una gran relevancia en la reflexión en torno a lo que significa dar el paso de formar una familia: responsabilidad.
Una responsabilidad que supera en implicación, determinación, coherencia y compromiso a otros muchos proyectos que el ser humano asume a lo largo de su vida. En ocasiones, antes de formar una familia, se percibe la parte bonita de la maternidad.
Tener una visión realista de la paternidad
Esa que se muestra de forma idealizada a través de tantas películas, en las redes sociales o en el testimonio de personas cercanas. Sin embargo, la verdadera responsabilidad de la maternidad y la paternidad se experimenta en primera persona de forma global, puesto que incide en todos los ámbitos de la vida del hijo: se refleja en cuestiones que tienen una mayor trascendencia y también en aspectos que son más sencillos.
La reflexión en torno a la responsabilidad de ser padres, aunque es grande e importante, también conviene ponerla en su contexto. En caso contrario, puede ocurrir que una persona que se proyecta hacia el futuro en su rol de padre o madre, se sienta totalmente desbordada ante el vértigo que le genera no estar a la altura de las expectativas.
No existe una única manera de entender la responsabilidad
Y es que, la responsabilidad de ser padre o madre no supone aspirar a un ideal de perfección, a la renuncia de uno mismo o dudar hasta el infinito de las propias capacidades personales. Aunque nadie puede encontrar un manual de instrucciones en torno a la maternidad, esta experiencia sí es universal. Es decir, muchas personas, de diferentes generaciones, han formado una familia. Y muchos de los que no han dado ese paso, también han reflexionado en torno al tema desde distintas perspectivas.
El sentido del deber y la responsabilidad no se interpretan de forma lineal. Es decir, existen diferentes enfoques y puntos de vista en torno a este tema. Hay diferentes criterios en torno a la responsabilidad, la manera de entenderla y la forma de integrarla en la práctica. Por ejemplo, algunos padres confunden la responsabilidad con la sobreprotección. Y esa perspectiva genera estrés, sufrimiento y tensión añadida.
Nadie tiene la posibilidad de hacerse responsable de aquellas decisiones que te corresponden a ti como protagonista de tu vida. Esta reflexión debe aplicarse a uno de los pasos que marca un punto de inflexión en el destino de padres y madres, pero también en la existencia del hijo. Por ello, antes de tener un hijo, reflexiona sobre tu responsabilidad individual integrada en tu propio contexto particular: proyecto de vida, valores, situación personal, prioridades…
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